La hora de Canelones

El único departamento del Uruguay que aumentó su población en los últimos diez años es Canelones. Sumó 90.000 personas.

La influencia de Canelones en el potente sector agropecuario, la industria alimenticia, el sector frigorífico y la actividad textil y metalúrgica, ubican al departamento como el tercero de mayor aporte al producto bruto uruguayo, representa el 10% del total país.

A finales de noviembre, el presidente Orsi visitó las obras de la iniciativa inmobiliaria vip del estudio Viñoly en El Pinar, una inversión privada de cien millones de dólares. Según el intendente canario, Francisco Legnani, un grupo brasileño tiene interés en ubicar una fábrica de molduras en el Polo Tecnológico de Progreso. El Grupo Lecueder informó su intención por construir un nuevo centro comercial y está dispuesto a invertir 15 millones de dólares en Avenida de las Américas y Avenida Carlos Racine. Una búsqueda por Google es suficiente para conocer más inversiones.

A esto hay que sumarle la instalación del Hospital de la Costa en Estación Atlántida, en el marco de un plan de salud que abarca desde puente De Las Américas hasta el puente del arroyo Solís Chico, que demandará 40 millones de dólares. Sin el saneamiento para la zona esta obra sería imposible, por lo cual será la intendencia la que cubrirá los cien millones de dólares necesarios para caños y pluviales, lo que cambiará de manera definitiva el principal problema para urbanizar.

También hay que recordar las obras de infraestructura vial para el corredor Avenida Italia – Avenida Giannattasio y Avenida 8 de Octubre – Camino Carrasco – Ruta Interbalnearia, lo que reduciría al menos 20 minutos el traslado desde la Ciudad de la Costa hasta el centro de Montevideo.

Pero el crecimiento es dispar. Mientras el municipio de La Floresta duplicó su población, en Las Piedras la mitad de su gente tiene menos de 35 años y presenta dificultades para acceder a un empleo. Por otro lado, la zona rural presenta datos de envejecimiento pronunciado y falta de acceso a la formación terciaria, vital para el aumento de la productividad. Territorios tan desiguales exigen respuestas distintas, adaptadas y cercanas. Y ahí es donde aparecen las mayores tensiones del departamento.

Según el informe de Etcétera, para mayo de 2025 el departamento presenta un desempleo del 7,9%, aún cuenta con espacio para mejorar la relación entre empresas y su población (ostenta un índice de 47,2, por debajo de Montevideo, Maldonado y Colonia), y de estas empresas el 18,6% son del rubro “actividades de los hogares en calidad de empleadores (sector doméstico)”, cuando la industria manufacturera representa el 6,9%, por poner un ejemplo. Los números muestran un departamento dinámico que necesita una síntesis clara entre su población, su matriz productiva y sus oportunidades.

Canelones crece y eso no está puesto en duda. Ni Canelones ni cualquier espacio está destinado a crecer bien por inercia. En un mismo territorio, se observan los dilemas principales que enfrentará el Uruguay próximo: crecimiento económico, respeto por el ambiente, integración social, el límite entre lo rural y lo urbano que se transforma y redefine. La visión colectiva está en construcción.

La hora de Canelones no es un eslogan: es una responsabilidad. El departamento está en uno de sus grandes momentos. No por nada los dos últimos presidentes uruguayos tienen su credencial aquí.

También es una oportunidad histórica. Ahondar en las problemáticas de cada territorio y su diversidad nos ayudará a construir respuestas potentes a viejos y nuevos desafíos. Capacidad y posibilidades, tenemos. Podemos transformarlas en proyecto.

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